Iluminación circadiana

¿Qué es la iluminación circadiana?

La iluminación circadiana (también conocida como iluminación humano centrista), en esencia, reproduce las condiciones lumínicas exteriores (tanto en intensidad como en temperatura de luz) en el interior, de forma que tenga un impacto biológico positivo en nuestro sistema circadiano.

Los beneficios de la iluminación circadiana

Cuando nuestros ritmos diarios no se ajustan a nuestros biorritmos, esto tiene una incidencia directa en nuestra salud y pueden aparecer trastornos alimentarios y de sueño e incluso, en casos más extremos, depresión, diabetes y otras enfermedades cardiovasculares.

En la siguiente imagen que les envié tiempo atrás no solo sirve de guía para la combinación para resaltar materiales en el exterior, sino que también se utiliza en los interiores para indicar el propósito de las tareas que se llevaran a cabo.





Cada vez pasamos más tiempo en el interior. Bien sea por trabajo o porque, simplemente, nos encanta pasar tiempo en nuestro hogar, las horas bajo techo se multiplican y, como ya te he contado, no demos menospreciar el efecto que esta situación tiene para nuestro organismo.

Por suerte, actualmente contamos con herramientas como los reguladores de intensidad a nuestro alcance. Estos nos permiten regular la intensidad lumínica para imitar la luz exterior, e incluso existen bombillas LED con las que elegir también la temperatura de luz que quieres aplicar en cada momento determinado. Y todo controlable desde tu móvil (sistema eléctrico llamado domótica).

Simplemente tienes que fijarte en la luz que hace en el exterior e intentar replicar una intensidad y temperatura similar en tu casa. Esto puedes hacerlo para cada momento o establecer unas pautas para diferentes épocas del año.


En cuanto a los sistemas de iluminación, las luminarias tipo «downlights», que reparten la luz por toda la estancia de forma uniforme, suelen ser las mejores para conseguir este efecto.

E incluso puedes ayudarte de otros elementos de diseño, como el color de la pintura de las paredes (por ejemplo, pintando las habitaciones de colores cálidos como amarillos y naranjas suaves, que simulan los colores del amanecer y el atardecer

 

·         Escoge una luz fría para las zonas de trabajo y para aquellas tareas que precisen concentración, como pueden ser cocinar, leer y el trabajo frente el ordenador.

Si aplicamos esto por estancias, los baños, la zona de la oficina y la cocina serían tres espacios en los que sería preferible tener este tipo de luz. Eso sí, cuando estés disfrutando de estos espacios para otras tareas menos demandantes puedes optar por una luz natural o intermedia, que no sea tan fría.

 

·         Por el contrario, elige una temperatura de luz más cálida para las situaciones de descanso y relax, como ver una serie o disfrutar de una cena con amigos, así como para aquellos espacios a los que únicamente acudas en la noche, como el dormitorio.

·         Evita exponerte a la luz fría de las pantallas de dispositivos digitales una vez llegada la noche: activará tu organismo y te costará más conciliar el sueño. Algunos móviles permiten activar una función de “luz naranja”, precisamente para reducir estos efectos, pero lo ideal sería dejar el móvil lejos de la habitación durante nuestro tiempo de descanso.

·         Y, sobre todo, cuanto más adaptes tus actividades a los propios ritmos naturales mejor te sentirás. Intenta ajustar tus horas de sueño a las horas nocturnas y acuéstate temprano siempre que puedas: tu cuerpo te lo agradecerá.


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